martes, 3 de julio de 2012

Activista gay hondureño solicita asilo político en España


Patrick Pavón
Foto: http://www.facebook.com

Patrick Pavón tiene 23 años. Es miembro de la organización LGTB Arco Iris, donde era educador de jóvenes y adolescentes homosexuales. Las amenazas de muerte le han obligado a marcharse

- ¿Cuál es su situación personal en la actualidad?
- He pedido el asilo político en España. Llegué aquí el 28 de abril y solicité el asilo el 29 de mayo.

- ¿Por qué?
- Abandoné mi país huyendo de las persecuciones y amenazas que estaba sufriendo por el trabajo de activismo por los derechos de la comunidad LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales), a través de la asociación Arco Iris de Honduras. A raíz del golpe de Estado, el 28 de junio de 2009, se intensificaron estas persecuciones, incluyendo una detención, malos tratos físicos y amenazas de muerte.

- ¿La persecución contra el colectivo homosexual en Honduras, es más social o institucional?
- Se produce por ambas partes. Honduras es un país machista, muy patriarcal y religioso, donde la sociedad persigue, discrimina e, incluso, amenaza y agrede a la comunidad LGTB. Pero las instituciones públicas, incluyendo la propia policía, también nos persigue. El actual presidente es un personaje homofóbico.

- Entonces, sufrís una situación de total desamparo.
- Sí. Yo la definiría como una política de exterminio.

- ¿Esta discriminación social de los homosexuales se produce ya entre los propios niños?
- En Honduras, en el tema de educación, se trabaja muy poco desde el Estado, tanto a nivel de escolaridad como de educación social y de respeto hacia  el ser humano. Incluso los padres siguen educando a sus hijos de una forma machista. En mi infancia, yo sufrí discriminación en la escuela, donde me sentí muy excluido.

Imagen: http://denuncialo.infolocalia.com

- Reconocerá que se necesita tiempo para cambiar la mentalidad de la sociedad hondureña...
- Hay que ser realista. Se necesita trabajar desde los hogares y la educación, desde muy temprana edad.

- En su caso, ¿contó, al menos, con el apoyo de la familia?
- No. Cuando mi madre se enteró de que era homosexual me echó de casa. Soy hijo de madre soltera y tuve que salir adelante con mis propios medios. En las familias existe mucha desinformación, porque a medida que pasó el tiempo mi madre lo aceptó.

- ¿Es un problema, no sólo de Honduras sino de otros países centroamericanos?
- Sí, en algunos países incluso se pena la homosexualidad. También tenemos casos alentadores como Nicaragua, donde  hace poco que se ha despenalizado la homosexualidad.

- ¿Cómo se ven desde Honduras los adelantos logrados en España por el colectivo LGTB?
- Esto es la gloria. Aquí voy por la calle y veo a dos chicas o dos chicos cogidos de la mano y se pueden besar sin que nadie los mire. Es muy gratificante ir por la calle y que no te digan ‘marica’ o cualquier palabra denigrante en contra de la homosexualidad.

- ¿Confía en poder regresar a Honduras en condiciones de libertad?
- Lo veo difícil, pero es algo que deseo porque echo de menos a mi familia. La lucha por el respeto de los derechos de las personas LGTB en Honduras es algo que miro a largo tiempo. Haremos todo lo posible para que en nuestro país pueda existir respeto hacia todas las personas, sea cual sea su condición sexual.

Tomado de: http://www.tiempo.hn

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